Cinemateca

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Miércoles de Diciembre

ASESINOS SERIALES

Ciclo curado por Mateo Grillo estudiante de la Maestría en Culturas Audiovisuales de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle.

Los asesinos seriales son definidos y diferenciados, escuetamente, por construir una metodología que reproducen en cada asesinato, pasar por periodos de enfriamiento entre cada uno durante el cual mantienen una máscara social, anular la capacidad de sentir empatía por el otro, y, en general, una imposibilidad de control; los asesinos en serie no pueden parar de matar. Hay algo inefable en el ejercicio descriptivo y definitorio de lo que significa ser un asesino en serie, en especial al ubicarlo en la palestra junto a los asesinos en masa y los asesinos relámpago. Los últimos dos parecen encontrar cuna en los males más propios de la humanidad, como pueden ser sus guerras e injusticias, y encuentran, de cualquier forma, menor comprensión y fascinación dentro de la cultura popular que los asesinos seriales, quienes parecen resultar de la manifestación de ciertos rasgos primitivos o inclusive evolutivos en función de los mismos males. Hay algo inefable en imaginarse el pensamiento de un ser humano que no puede parar de matar, es como si, de alguna forma, no fuese un ser humano. Tal nivel de alteridad produce una variedad de sentimientos y respuestas en los demás seres humanos, la más homogeneizada es su presencia como monstruo, tal engendro que representa lo peor de la humanidad; una mitología que funciona como vía de reafirmación propia dentro de la bondad del mundo. De alguna forma, frente a estos seres que nos obsesionan, somos humanos porque no somos asesinos en serie. Claro, podemos matar por ira, por dolor, por rencor, por dinero, por política, por ecología, por economía, por amor, por euforia, por territorio, por montones, sin saberlo, de espaldas, con un botón, con odio, con compasión; pero siempre, siempre, lo reconocemos dentro de la brújula moral. Es entonces cuando la culpa y el arrepentimiento se presentan como condiciones propias humanas, es cuando la mínima señal de empatía nos esclarece la naturaleza del acusado. Entonces, dejamos de reconocer a los asesinos en serie dentro de nuestra propia naturaleza; pero, nacieron humanos ¿no? Aún vemos su rostro y reconocemos el nuestro, vemos cómo sus gestos articulan cierta familiaridad.

El cine se ha encargado, más allá de incidir en la fascinación popular, de enfrentarnos con mayor eficacia frente a esa naturaleza que hasta entonces nos parecía tan desacorde e insólita. De repente podemos ver nuestra propia sombra, como especie probablemente, como los animales de la palabra y la imagen. Frente a nuestra sombra podemos asumir reacciones tan diversas como visiones de mundo; podemos fascinarnos al punto científico de la comprensión, compadecer sus carencias, enjuiciar su degeneración, exaltarlos en su misterio y osadía, purgar nuestros pecados, reconocer el reflejo de nuestras perversiones, ajustar nuestra moral, satisfacer nuestras fantasías, experimentar miedo, asco e inclusive deseo desde una distancia segura y cómoda; desde la distancia que nos libra de la culpa máxima, la oscuridad final. Es posible que, como sociedad busquemos, al enfrentarnos con estos monstruos infernales, encontrar el más grande mal que puede encarnar en un ser humano, reconocerlo, y evadir las demás maldades del mundo; las más ambiguas que afloran en el mismo caldo de cultivo. Es posible que busquemos en los asesinos seriales un chivo expiatorio para mantener una sociedad aglutinada con todos sus flagelos, que veamos allí un mal tan grande e incomprensible que nos reuna en nuestras desgracias de nuevo, y las haga propias, y familiares; y eso que sí nos pertenece no lo hemos sabido alienar.

Las cuatro películas que componen este ciclo nos enfrentan de cuatro formas muy distintas con esa sombra desconocida. En “Memories of a Murder” (Bong Joon-ho, 2003) el asesino se escapa de nuestro campo de visión, es presentado como una entidad que gana de a poco materialidad hasta vernos a los ojos y difuminarse con la misma rapidez, dejando a su paso poco más que impotencia y esa mirada, que la película devuelve con maestría. De la fantasmagoría pasamos a la cercanía, aún en el terreno de lo ambiguo, en “Burning” (Lee Chang-dong, 2018), donde buscamos remover capas de cordialidad con desespero, y entramos inevitablemente en ese juego del asesino; nos enfrentamos no solo con un colega, también con un ideal contemporáneo de hombre que busca con insistencia la complicidad de su otro. En contrapunto, entramos en el mundo del asesino en “The House that Jack Built” (Lars Von Trier, 2018), donde nos enfrentamos finalmente con el espejo; ahora tenemos la posibilidad de transitar dentro del asesino por su casa, y más aún, por su arte. Somos espectadores activos de una película que nos cuestiona al núcleo de lo que nos ha hecho hombres, y mujeres, y humanos, y artistas; nos enfrenta con ese juicio final que tan fervorosamente ansiamos. Finalmente, transitando por entre la naturaleza oculta del ser, llegamos al nivel más puro de empatía en “Let The Right One In” (Thomas Alfredson, 2010), en donde el mito y el amor sacuden la incomprensión por la alteridad, inclusive por su forma más extrema y aparentemente inconcebible, hasta ubicarnos irremediablemente a su lado en la noche más fría y oscura, pero de cierta forma reconfortante. El cine es, de nuevo, el medio que nos permite conversar con lo que, de cualquier otra forma, no encontramos canales de comunicación; no debe entenderse como la promesa de la verdad, ni la claridad, ni la solución de un problema. El cine es, de nuevo, y a la espera de abrir un ojo crítico donde hubo puro entretenimiento, la realmente cotidiana posibilidad de la empatía; una muy efectiva puerta de entrada al mundo del otro, en este caso, a la cueva de nuestro propio leviatán.

 

afiche de MEMORIAS DE UN ASESINO

Miércoles 27 de noviembre de 2019

MEMORIAS DE UN ASESINO

Dir. Bong Joo-ho / 103 min. / 2003 / Corea del Sur

Corea del Sur, 1986. Una joven aparece brutalmente violada y asesinada. Dos meses después, se producen una serie de violaciones y asesinatos en circunstancias similares. Para buscar al asesino, se organiza un destacamento especial, encabezado por un detective de la policía local (Park Doo-man) y un detective de la policía de Seúl (Seo Tae-yoon), que ha solicitado ser asignado al caso. 

afiche de BURNING

Miércoles 4 de diciembre de 2019

BURNING

Dir. Lee Chang-Dong / 148 min. / Korea del Sur / 2018

Cuando hace una entrega, Jongsu (Yoo), un joven mensajero, se encuentra por casualidad con Haemi (Jun), una chica que vivía en su vecindario. La joven le pide que cuide a su gato durante un viaje a África. A su regreso, Haemi le presenta a Ben (Yeun), un joven misterioso y con dinero que conoció allí. Un día, Ben revela a Jongsu un pasatiempo muy extraño... Adaptación de una historia de Murakami. 

afiche de DEJAME ENTRAR

Miércoles 11 de diciembre de 2019

DÉJAME ENTRAR

Dir. Tomas Alfredson / 110 min. / 2008 / Suecia

Oskar, un tímido niño de doce años, que es acosado en el colegio por sus compañeros, se hace amigo de Eli, una misteriosa vecina de su edad, cuya llegada al barrio coincide con una serie de inexplicables muertes. A pesar de que Oskar sospecha que Eli es un vampiro, intenta que su amistad esté por encima de su miedo.

afiche de LA CASA DE JACK

Miércoles 18 de diciembre de 2019

LA CASA DE JACK

Dir. Lars Von Trier / 150 min. / Dinamarca / 2018

Estados Unidos, década de 1970. Seguimos a Jack durante un período de 12 años, descubriendo los asesinatos que marcarán su evolución como asesino en serie. La historia se vive desde el punto de vista de Jack, quien considera que cada uno de sus asesinatos es una obra de arte en sí misma.