DOCUMENTAL CONTEMPORÁNEO
A principios del siglo XX cuando inauguraba el cine documental con sus películas Nanuk el esquimal y Moana, Flaherty decía: “La finalidad del documental, tal como yo lo entiendo, es representar la vida bajo la forma en que se vive. Esto no implica en absoluto lo que algunos podrían creer; a saber, que la función del director del documental sea filmar, sin ninguna selección, una serie gris y monótona de hechos. La selección subsiste, y tal vez de forma más rígida que en los mismos films de espectáculo. Nadie puede filmar y reproducir, sin discriminación, lo que pase por delante, y si alguien fuese lo bastante inconsiderado como para intentarlo, se encontraría con un conjunto de fragmentos sin continuidad ni significado, y tampoco podría llamarse film a ese conjunto de tomas.”
La intensión subjetiva que Flaherty atribuye a sus películas no es el atributo que ha caracterizado a el cine documental históricamente, solo después de los años 80’s y de mucha “teorización” los directores y creadores contemporáneos asumen y evidencian esta característica en sus creaciones.
Históricamente el cine documental se ha construido sobre la idea de la objetividad. El diseño de un discurso que se dirige directamente al espectador y de un argumento que nos oculta la presencia del director permitió durante años vivir bajo el espejismo de estar presenciando la realidad desde una mira objetiva. Pero no todos participaron del espejismo, para muchos era clara la intencionalidad del discurso y esta fue aprovechada y puesta al servicio de las necesidades persuasivas del poder en turno. Documentales como El triunfo de la voluntad (1934) de Leni Riefenstahl hasta La batalla de San Pietro de John Huston (1945) o la serie Why we fight de Frank Capra (1942-45) fueron eficaces mecanismos de persuasión ideológica.
Para los años 60’s surgen nuevas propuestas como el cinéma vérité y el cine directo que insisten en su intensión de objetividad, o por lo menos de neutralidad. Pero a pesar de estas búsquedas, la objetividad es un imposible. El simple hecho de que el ojo del director delimite la realidad a través del visor de la cámara implica una lectura subjetiva. Es a partir de esta certidumbre que los nuevos documentalistas empiezan a evidenciar su subjetividad en sus propuestas.
Para este ciclo tenemos cuatro documentales que por un lado nos presentan personajes y sus situaciones como son AMERICAN ANARCHIST de Charlie Siskel y BAMBI de Sebastien Lifshitz, y por otro, documentales con fuertes argumentos ideológicos y con intensión de evidenciar realidades desconocidas como son FASCISM.INC de Aris Chatzistefanou y SHE'S BEAUTIFUL WHEN SHE'S ANGRY de Mary Dore.

BAMBI
Dir. Sebastien Lifshitz / 58 min. / Francia / 2013
Bambi es una mítica figura del cabaret Carrousel de París en los años 50’s y 60’s. Desde niño en Alger, reniega de su nombre masculino y decide llamarse Marie-Pierre. Esta película en forma de testimonio nos presenta la personalidad fantástica y fuera de lo común de uno de los primeros transexuales de Francia. Nominado a Mejor cortometraje Premios César 2013.

AMERICAN ANARCHIST
Dir. Charlie Siskel / 80 min. / EEUU / 2016
Es momento de que William Powell de 65 años analice las consecuencias que tuvo para su vida y para la sociedad en que vivía “El libro de cocina del anarquista” que escribió a los 19 años.

FASCISM.INC
Dir. Aris Chatzistefanou / 83 min. / Grecia / 2014
Desde su nacimiento en la Italia de Mussolini hasta la Grecia contemporánea, este documental devela los verdaderos nexos entre los gobiernos fascistas y la economía capitalista de las diferentes épocas y lugares en que se desarrolla esta ideología.

SHE'S BEAUTIFUL WHEN SHE'S ANGRY
Dir. Mary Dore / 92 min. / EEUU / 2014
En los años 60’s y bajo el lema de “lo personal es político” un grupo de mujeres funda una nueva corriente feminista en Estados Unidos. Su lucha sigue siendo ignorada por muchos relatos de la historia oficial, aunque fueron temidas por el FBI y cambiaron toda una sociedad.


